Había pasado ya un año desde que nos despedimos de nuestros nuevos amigos polacos y hoy, día 28 de Abril, nos volveríamos a reencontrar con ellos. Mientras esperábamos a que llegaran del aeropuerto, los nervios se apoderaban cada vez más de nosotros, aunque la felicidad que nos suponía poder volver a verles era aún mayor.Al fin, escuchamos como un autobús llegaba a la puerta del instituto. Ya era la hora. Nos acercamos y tras un nervioso y emocionante reencuentro, nos dispusimos a disfrutar de la merienda que habíamos preparado para su bienvenida. Después de aquello, Marta, Klaudia, Weronika y yo, decidimos dar un pequeño paseo por los alrededores. Estaban cansadas, pero aún así, querían aprovechar al máximo ese día y exprimir las pocas energías que les quedaban, por lo que pensamos que esa sería la mejor actividad.Desde el primer momento, supimos que esos diez días junto a todos ellos iban a ser inolvidables y, efectivamente, así fue.Ha sido increíble poder ser partícipe de tal experiencia y además, estoy muy agradecida con todos los que han hecho que esto sea posible. Ya que, además de haber podido conocer a unas personas fantásticas, también nos ha servido para poder conocernos mejor entre todos los compañeros españoles que, aunque siendo estudiantes del mismo Instituto, no habíamos tenido la oportunidad de hacerlo.
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